Zaqueo was a wee little man…

So, this isn’t reflection on the Sunday school song. Enjoy and see you next week.

Propio 26
San Lucas 19:1-10

La semana pasada, vimos a Jesús contándonos de una parábola sobre un cobrador de impuestos y un fariseo. Esta semana, Jesús no cuenta la parábola pero está en medio del cuento. Por dos semanas seguidas, habíamos tenido el encuentro con un cobrador de impuestos, pero hoy, el cobrador tiene nombre—Zaqueo.

Es difícil decirles exactamente el papel de los cobradores de impuestos en la época de Jesús. Creo que no tienen análogo en nuestra época. La gente odiaban a los cobradores de impuestos porque ellos trabajaban para los Romanos, quienes exigían mucho de los judíos. Pero los cobradores eran judíos también, y oprimía su pueblo aún más que los Romanos, porque cobraban más de lo que los Romanos requerían. Cada cobrador pudiera fijar su propio precio, y la gente sufrían mucho debajo de esta opresión. A lo mejor, podemos compararles con los coyotes que trabajan en la frontera y roban a su propia gente mientras ganan por un sistema injusto.

Zaqueo era un cobrador de impuestos, y además, el jefe de todos los cobradores, pero no sabemos si el era un hombre bueno u malo, de hecho, su pasado no tiene significado para nosotros. Este punto es muy importante porque cuando encontramos a Cristo Jesús, siempre tenemos la posibilidad recomenzar, es decir, arrepentirnos y girarnos hacia la luz. Zaqueo hace esto a plena vista de su pueblo. Como cada uno de nosotros, tenía la posibilidad de esconderse debajo de las excusas cuando Jesús atravesó su ciudad. Pudiera decir, “Soy demasiado pequeño, hay demasiada gente”, o cualquier otra excusa que le prevenía encontrar Jesús en el camino. Pero él no puso excusas. Subió en el árbol, escuchó la voz de Jesús, y respondió cuando Jesús le dijo que iba a quedarse en su casa esa noche.

Su conversión de vida era total. El dijo en frente de todo su pueblo que daría la mitad de sus posesiones a los pobres y de lo que quedaba, daría cuatro veces más de la cantidad que él robó a su pueblo. No está hablando de dar el diezmo, no está ofreciendo un poquito de su ser: esta ofreciendo a Jesús y a su pueblo, toda su vida, todas sus posesiones, todo su presente y futuro. Jesús le dice que en hacer esto, el es verdaderamente hijo de Abrahán; que él esta reunido con su pueblo y con la voluntad de Dios.

Imagínensen como respondería el pueblo. Muchos probablemente le vieron como un traidor y no querrían absolverle de su pasado pecaminoso. Otros quedaron sorprendidos del gran cambio en la vida de Zaqueo. Quizás otros pensaban que si un pecador tan famoso como él podía encontrar el perdón de Dios, que sus pasados no fueran tan potentes como pensaban.

El ejemplo de Zaqueo nos muestra que cada uno de nosotros, tenemos una oportunidad, que ni siquiera pasado tenemos, que desde este momento vivimos para Dios. De veras, esta semana yo vi como muchos de ustedes ya están viviendo esta nueva vida. Están dando todo de sus seres al trabajo de Dios, están invirtiendo sus esfuerzos, sus almas y sus vidas en servir a esta comunidad y a nuestro Dios. Jesús nos dice que no importa nuestro ayer, sino nuestro presente. Desde el fondo de mi corazón, yo quiero decir gracias a todos ustedes que están viviendo la vida Cristiana con todo sus seres. A través de sus ejemplos, estoy aprendiendo a como dar todo mi vida a Dios y a ustedes.

Entonces, seguiremos el ejemplo de Zaqueo esta semana. Dejaremos las excusas y nuestros pasados para convertirnos en un pueblo de hoy que siempre busca a Cristo y la conversión de la vida que viene a través del encuentro con él. Y Con el auxilio de Dios, empezaremos ya!

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